El retiro de piezas del Museo Nacional refleja con toda claridad el talante del Gobierno de Abelardo de la Espriella. Las paredes despojadas de sus obras cuentan con detalle el momento que vivimos: el de un Gobierno que quiere borrar y desaparecer pedazos de la historia para imponer una mirada oficial que no recoge al país diverso que protege la Constitución del 91. Hay que guardar las fotografías tomadas a escondidas de esas paredes despojadas porque siempre es necesario relatar la ignominia para no repetirla. Esas paredes desnudas tienen que ser recordadas para que las generaciones futuras sepan lo que no nos puede pasar.
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