El estratega que asesoró al presidente Abelardo de la Espriella llevó su discurso sobre la batalla cultural al congreso anual de la Cámara Colombiana de la Construcción, en medio de una programación centrada en la economía, la reconstrucción y la reactivación del sector. Suárez convocó a los empresarios a extender la narrativa del Gobierno y explicó las bases de una apuesta que combina redes sociales y emocionalidad. ¿Cuáles son los ingredientes de su ‘batalla cultural’?
La parsimonia y formalidad que caracteriza a los congresos gremiales en Cartagena, entre camisas blancas y vestidos de flores, se rompió el viernes pasado cuando, por un instante, las luces del Auditorio Getsemaní se apagaron en el centro de convenciones de la ciudad amurallada.
Los asistentes al congreso de la Cámara Colombiana de la Construcción, atentos, quedaron en silencio mientras se proyectaba un video hecho con inteligencia artificial que recordaba a las películas de Stanley Kubrick. Hablaba del fuego, de los dioses, la evolución y el internet.
Como si fuera una charla TED, el estratega Carlos Suárez comenzó a hablar.
“Nos vendieron que había que pensar en los derechos humanos de los victimarios y no de las víctimas. Nos vendieron que luchar contra el narcotráfico era dañar el medio ambiente o ceder la soberanía. Nos vendieron que la libertad de expresión significa mentir sin consecuencias y que defender el buen nombre ante los tribunales es persecución judicial […]. Y así de la misma manera lentamente sin darnos cuenta paulatina y sistemáticamente nos vendieron el cuento de que ustedes los empresarios son los enemigos del pueblo. Por eso es que estoy convencido de que es el momento de dar la batalla cultural”.
El estratega que asesoró al presidente Abelardo de la Espriella se dirigió al público. Vestido de blazer blanco, tenis y con un pantalón ajustado, se movía con un caminar enérgico a lo largo del escenario. Durante toda su intervención se proyectó al fondo una fotografía suya, una imagen del planeta tierra y un mensaje: La batalla cultural, la que aún no hemos dado.

Aseguró que la batalla cultural es la “de la verdad y los valores fundacionales” y que no se puede “sucumbir ante las falsas narrativas”. Ese concepto ha rondado con fuerza la opinión pública en las últimas semanas y se ha convertido en un objetivo político que ha defendido el presidente en sus discursos y sus acciones.
En su discurso de posesión, el mandatario aseguró que su gobierno iba a “librar una batalla cultural para recuperar el valor de la familia, el mérito, la disciplina, el respeto por la ley, el amor por la patria, la creencia en Dios y la responsabilidad individual”.
La eliminación de la palabra “niña” de las oficinas del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), la suspensión del ministerio de cultura del programa nacional de estímulos, las declaraciones del director del Instituto Caro y Cuervo contra la “agenda woke” y el desmonte de casi 50 obras de arte y objetos del Museo Nacional son algunos de los ataques simbólicos de esa cruzada que decidió emprender el gobierno.
Es una narrativa presente y transversal en la política de la administración De la Espriella que Carlos Suárez explicó en su intervención.
La campaña de las redes sociales
“Mi abuela decía que en la mesa del almuerzo y de la familia no se podía hablar de religión ni de política. Algunos dicen que también de fútbol es mejor no hablar”, continuó Suárez con su discurso. Aseguró que la democratización de la comunicación a través de los medios digitales, el hecho de que cada ciudadano tenga acceso a esas conversaciones a través de su teléfono celular, convirtió esas buenas maneras en cosas del pasado. Se refirió a ello como el ‘reinado del algoritmo’.
Esa fue la fórmula que usó en la campaña presidencial del 2026. Aprovechar esos temas incómodos y que no se mencionan públicamente, ya sea por cortesía, tradición o simplemente por prudencia.
“Nosotros en la campaña que llevó a Abelardo de la Espriella a la presidencia de la República lo entendimos y la ganamos dejando atrás las viejas reglas de atenerse a lo políticamente correcto […] Las elecciones se ganan entendiendo emociones y sentimientos”.
Suárez cuestionó que “los ‘bienpensantes’ que escriben papers y columnas que hoy a nadie persuaden en el mundo digital” e insistió en que la nueva comunicación está marcada por el video corto, la velocidad constante y la comunicación sin filtros.
Para Suárez, el “pueblo” está cansado de ser políticamente correcto y su estrategia de campaña se enfocó en interpretar eso, en “defender lo que parecía indefendible para la vieja y correcta política”.
Según Suárez, desde hace cerca de seis años en el universo digital ya pedían que Abelardo se lanzara a la presidencia y por eso ‘el tigre’ “no nació en una oficina de creativos”. La asociación, dijo el estratega, llegó de las conversaciones que veían en redes, en los emojis. En mediciones digitales diarias de emociones, labores de escucha digital masiva, pruebas en territorio, y análisis de reacciones. Así crearon la estrategia de la campaña:
“Lo que hicimos fue encarrilarlo, amplificarlo y sostenerlo con extrema coherencia […] No inventamos un personaje. Abelardo representa todo aquello que significa un outsider. Y ese outsider se ajusta exactamente a lo que reclama el ciudadano moderno”.
Castigar al delincuente y proteger al ciudadano, garantizar la seguridad física y jurídica para que el empresario genere riqueza, combatir la corrupción, proteger a las familias. Suárez menciona que si bien puede parecer pensamientos extremos, para ‘el ciudadano’ no es extremismo.
La batalla cultural
Abelardo de la Espriella ganó la presidencia con el 49,66 % de los votos, 12,9 millones, frente a 12,7 millones de Iván Cepeda, el 48,7 % de los votos. Esto es la radiografía de un país dividido que el estratega de campaña, que el estratega, también actual presidente de la junta directiva de Ecopetrol, reconoce. Asegura que existe una ‘narrativa’ arraigada contra la que esperan luchar en el gobierno.
- El abogado que se retiró a los 40 porque tenía “la vida resuelta” y ahora preside junta de Ecopetrol
“Ganamos porque logramos instalar en pocos meses un marco emocional más potente que el que ellos habían sembrado durante décadas […] Las sociedades no eligen planes de gobierno. Los obtusos que pierden campañas son ejemplos vivientes de su equivocación. Ganamos porque los pueblos eligen líderes y sueños colectivos, no eligen programas de gobierno”.
La batalla para Suárez es, entonces, de narrativas. Ante los asistentes del evento habló sobre la historia, el sistema económico, de los conceptos de sociedad y estado y la creación de acuerdos colectivos. Insistió en que su estrategia fue el resultado de analizar lo que la sociedad colombiana quería.
“Mientras estemos dando la batalla unidos, siendo millones de colombianos en nuestras empresas, con seguridad podemos generar una narrativa única y conjunta que nos permita afincarnos sobre lo que ya nos pusimos de acuerdo”.
Suárez le dijo a los asistentes que era hora de dejar de pensar como dinosaurios, con una comunicación lineal vieja, de pensar siempre en estados financieros, documentos de excel y cifras, porque “al ciudadano de a pie eso no le interesa”, y el foco, según él, debe estar en lo que sienten y quieren.
Ahí le dio sentido al video que proyectó al inicio en el que habla de la evolución: los dinosaurios se extinguieron y la nueva comunicación, la de su estrategia, es ‘el futuro’. El estratega le dijo a su audiencia que debían darse cuenta que solo ellos son sueños de su destino y recalcó el mensaje del gobierno de la necesidad de “salvar la patria”.
Para Suárez, aún hay trabajo por hacer en ese sentido. El triunfo en las elecciones lo ve como un respiro, y el foco de la batalla cultural viene hacia adelante: “tenemos cuatro años para que ese respiro de verdad pueda aplastar la narrativa que durante décadas se instaló y se instauró en la opinión pública. No hemos ganado nada, apenas estamos teniendo una oxigenación”.
Habló de un ‘enemigo’, un “contrario organizado” con un solo mensaje que aunque tenga diferencias y elementos de discordia en su interior, ha dado una batalla unida. El próximo encuentro serán las elecciones regionales del próximo año, que según Suárez serán parte de esa batalla cultural.
“Si todos creemos en unos valores fundacionales, si todos creemos en unas mismas emociones y sentimientos y si todos somos capaces hoy de tener un teléfono a la mano y de ser creadores de contenido, así no tengamos seguidores, tenemos WhatsApp para poder hablar en el grupo de las tías los domingos”, incitó.

¿El papel de los constructores en la batalla cultural?
Aunque su charla, que figuraba en la agenda del congreso de los constructores bajo el título ‘La batalla cultural: quién cuenta la historia del país’, disonaba en medio de una programación de tres días en la que el grueso de los temas eran la reactivación de las edificaciones, la reconstrucción y la agenda política y económica del nuevo gobierno de cara al sector, Suárez supo conectar con los constructores.
Los invitó a pensar en que más allá de administrar sus empresas tienen que comunicar emociones y sentimientos. Les dijo que, seguramente, entre los muchos empresarios que había en la sala destinan juntos cientos de miles de millones de pesos en publicidad al año, pero siguen haciendo “la misma publicidad aburrida” para vender.
“Aquí lo primero que tenemos que salvar es el sistema para después poder venderles metros cuadrados y eso se hace con emocionalidad, con sentimientos, comprendiendo que el mundo cambió. Cada uno de ustedes es un soldado de la batalla cultural”.
Suárez dijo que el gobierno está ‘firme por la patria’, y también llamó a los empresarios a “salvar” a Colombia y construir un legado para las futuras generaciones. Les dijo a los constructores que ellos, como empresarios, eran “los dueños de la felicidad de los ciudadanos”, porque son los dueños de la generación de riqueza, del desarrollo y claves para la construcción de la sociedad.
“Créanselo, convénzase, pero sepan conectar con la ciudadanía, con sus empleados, para que cada uno de ellos se vuelva también un soldado que crea en esta causa y pueda alimentar de contenidos comunicacionales sus propios algoritmos. Las verdaderas bodegas son los ciudadanos agradecidos”, añadió.
Suárez terminó su discurso cuestionando la relevancia de los medios tradicionales en comparación a los “reels de 59 segundos” que hoy ven millones de ciudadanos en TikTok, invitó a pensar en cómo ese mensaje llega también a los territorios apartados, a otras realidades. Finalmente, y cómo ya lo había dicho en otros apartes del discurso, el estratega que ayudó a llevar a Abelardo de la Espriella a la Casa de Nariño le dijo al auditorio llenos de empresarios que ellos también debían converse de que son los soldados para dar la batalla cultural de las narrativas y de las emociones.
“Muchísimas gracias”, dijo Suárez y terminó su presentación de alrededor de treinta minutos. El auditorio calló sus últimas palabras con aplausos.
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